Pronto se notó la abismal diferencia entre equipos con una Manresa totalmente profesionalizado y un Dénia que tuvo que jugar la mayor parte del partido con un jugador-portero porque sólo se viajó con César. La expulsión de Roque casi al comienzo de la primer mitad mitad obligó a los de Bermejillo a jugar con portero-jugador. En cualquier caso no es excusa porque cuando ocurrió los manresanos le habían marcado cuatro goles al Dénia. Los goles de Curro y Edu no sirvieron para maquillar el desastre y el vendaval local ante un Pabellón entregado. Ni siquiera aportó nada en fichaje estrella, el argentino Agustín Cuel. Severa derrota que veremos si pasa factura en el futuro del equipo. De momento todo indica que habrá relevo a César y un nuevo fichaje.