Pues sí, de nuevo, la catalogación de que el comienzo de la temporada estival ha de ser el uno de julio, lo que significa poner en marcha la campaña de vigilancia de playas y el balizamiento de las mismas vuelve a enrocarse incomprensiblemente. Desde hace un tiempo que en Dénia sigue demandándose que a ello, sumada la limpieza, debieras adelantarse estos dispositivos habida cuenta del cambio importante del clima y la cantidad de usuarios y bañistas que antes de julio llenan las principales playas del municipio. Si embargo por una parte la salida a licitación del servicio de vigilancia y posteriores incidentes con la adjudicataria, se suma de nuevo un año más la no colocación de las imprescindibles boyas que indican los límites para navegar tanto las embarcaciones de recreo como las motos acuáticas. Esta vez el problema parece deberse únicamente a la empresa encargada de ello, si bien no es óbice para que resulte peligrosa esta falta y que debe considerarse lo suficientemente importante. Es más, al final, las críticas son todas para el Ayuntamiento quien debiera actuar en consecuencia y más cuando se trata de una empresa que cobra una importante cantidad por ello.