Aqualia ha implantado en la desaladora de Dénia una tecnología que permite la desalación sin aporte externo de electricidad, utilizando la materia orgánica de aguas residuales como fuente de energía.

Con una capacidad de 3.500 litros/día, la tecnología está basada en la célula microbiana de desalación y ha sido desarrollada por Aqualia, en colaboración con el instituto IMDEA Agua en el marco del proyecto H2020 MIDES de innovación. El año pasado, la empresa logró la patente europea y ahora acaba de conseguir la patente en Estados Unidos.

Adicionalmente, Aqualia obtuvo en 2020 tres nuevas patentes europeas fruto de sus proyectos de investigación con cuatro universidades españolas. Con estos nuevos registros, ya son catorce las patentes registradas por Aqualia, todas ellas enfocadas a repensar fórmulas y soluciones para la gestión eficiente de los recursos hídricos, poniendo el foco en la circularidad del ciclo integral del agua.

Según Frank Rogalla, director de Innovación y Tecnología de Aqualia, “todos los procesos desarrollados  abordan los retos del tratamiento sostenible de las aguas residuales y la conversión de depuradoras en biofactorías. De esta manera, Aqualia contribuye  activamente a luchar contra la emergencia climática integrando líneas de investigación para recuperar materiales de  los residuos y convertirlos en subproductos que puedan tener una nueva vida“.