Los cambios, por cierto habituales en los últimos partidos, dieron vida a un Dénia que siempre fue por detrás en el marcador. Eso en un partido que sobre todo en la segunda mitad estuvo el juego más detenido que en marcha con rosario de tarjetas y mucho pelotazo.

Se adelantó el Pedreguer en el 36′, en un erróneo rechace que dejó un tres contra uno que acabó en gol. Los pedregueros eran más incisivos. El Dénia más previsible, menos ordenado y de nuevo sin juntar líneas y cohesionar juego lo que se tradujo en cero ocasiones. El rival tampoco las tuvo pero estuvo más ordenado sobre el campo.

En el segundo tiempo, sin Palacios, seguramente el mejor, y con Kevin tras sacar Maxi un uno contra uno, la jugada más trenzada acabó en un buen cabezazo de Renzo a quien se echa de menos en banda (1-1). Seis minutos de juego y otra que tuvo Panucci. Pero en 23′ el Pedreguer volvió a adelantarse con un trallazo que entró por toda la escuadra. Unico disparo del partido.

Estaba Fayé sobre el campo y salió Juanito para revolucionar el partido, si bien el juego se detenía falta tras falta.

Y llegó antes de la media hora el 2-2 marcado por Fayé de penalti. Se entraba en la recta final de un partido trabado hasta que en el 43′ Lapeña, impecable en todo el encuentro, cazó un balón en una melé casi bajo palos. Era el 3-2 y tres puntos de oro porque el juez de línea corrigió con la mirada al colegiado que dudó en señalar penalti en el área dianense entre las protestas visitantes. Era el minuto 56.

Segunda victoria consecutiva en casa que da más tranquilidad a pesar de los defectos que sigue arrastrando el equipo y que corrige a latigazos.