Miguel Rovira Monleón ha sido sin duda uno de esos personajes que enaltecen su profesión y que dejan cuando se van, una huella imborrable. Como dianenense y como profesional del ramo panadero.

Siempre dispuesto a enseñar y a colaborar en todo aquello que se le solicitara. Sobre todo para hablar y disertar sobre su oficio.

Al margen de que era un panadero de toda la vida que se visualizó en la calle Sandunga desde donde amplió sucursales en el Passeig del Saladar y por último en Joan Fuster. Siempre contando con el apoyo de su familia, mujer, hijas…
En mayo hubiera cumplido 74 años.