Decía el Presidente de la Cofradía de Pescadores, Juan Antonio Sepulcre, en una entrevista en el periódico CANFALI MARINA ALTA, que la convivencia actual de los organismos que trabajan en el Puerto de Dénia es más que correcta y no producía queja alguna, más bien al contrario. Ni siquiera la presencia de los megayates de lujo que hoy ocupan el lugar reservado antaño y que en algunos casos, como el que ilustra la imagen, llegan a la ostentación más absoluta. El argumento es que todos los colectivos, este también aporta una dinero que aunque su primer destinatario es la Generalitat, al final algo cae en la ciudad.

Pero el contrate es evidente, puesto que el momento que vive el sector de la pesca se enfrenta a cambios inesperados e impensables provocados por el cambio climático que ha elevado la temperatura del mar de una forma, que las especies aparecen y desparecen  e incluso llegan nuevas procedentes de un habitat distinto al nuestro más cercano. Ello está provocando igualmente un cambio en el mercado del pescado así como el encarecimiento del mismo. Con un ejemplo clarísimo que aporta el Presidente del Posit: de 45 embarcaciones de arrastre en los últimos 10 años se han quedado en 17 y augura un futuro de 8 únicamente, en una de las flotas más sólidas del mediterráneo español.