El pasado domingo, Xàbia fue testigo del deslumbrante Desfile de Gala que clausuró las fiestas de Moros i Cristians de 2019. Miles de personas presenciaron cómo las distintas filaes echaron el resto para sorprender y cautivar a propios extraños con sus coloridos y originales trajes, complejos y artísticos maquillajes y la maestría de cabos y escuadras. La Filà Capitana Almoradins desplegó un elegante boato blanco dividido en cuatro partes inspirado en la historia de Las Mil y Una Noches y el legado del pueblo árabe tras su conquista del territorio.

Tras la última filà mora apareció un gran libro en el que se dibujaba el escudo de los Almoradins como preludio del exótico cuento que la filà estaba a punto de narrar. Tras él, apareció el estandarte de los Almoradins acompañado por fanfarrias y flanqueado por cuatro estandartes que reflejaban las capitanías que la comparsa ya había vivido. Tras ellos, el boato se adentró en el poblado árabe que rodeaba el palacio del Capitán escenificado en un zoco árabe con distintos puestos ambulantes de comida, especias, marroquinería, telas y un sinfín de productos típicos. Junto a ellos, el ballet xabiero de Carmen Villanueva demostró su afán de mostrar su talento en los grandes desfiles con una original coreografía.

La segunda parte entró del palacio y cubrió el recorrido del desfile con una gran alfombra roja por la que desfiló todo el séquito de la filà. Sobre ella, el Ballet Gawazi deslumbró con su montaje “Nazarita” en blancos y dorados para dar a paso a las escuadras de niñas y niños Almoradins. Tras unas grandes sombrillas siguió la escuadra femenina Almoradins que estuvo dirigida por Mabel Ivars y Nayra Ros.

Los pórticos de entrada a los jardines de palacio precedieron a la particular alegoría del paraíso con grandes burbujas en las que unas concubinas del Capitán danzaban en su interior. A continuación, la vieja guardia del Capitán, formada por miembros históricos de la filà, hizo su entrada a camello anunciando la llegada de Emilio Bañuls Raboso quien, si en el desfile del sábado sorprendió a todos por ir acompañado por su esposa en una lujosa carroza, esta vez lo hizo sobre un bello camello blanco y custodiado por una escuadra especial formada por familiares y amigos íntimos y dirigida por su hija, Marta Bañuls.

El último bloque del boato estuvo encabezado por los minaretes del palacio y el archiconocido cañón de los Almoradins que tantos ejércitos ha derribado en los actos de Desembarco y Reconquista. Tras él, la escuadra oficial Almoradins, a modo de ejército del Capitán, cerró el desfile siendo capitaneada por Mar Martín Villalba. Un hecho a destacar es que todos los cabos de escuadra de la Capitanía fueron mujeres.

El resto del desfile se sucedió según el orden y el nivel de espectacularidad previstos. Laura Torres, Abanderada Cristiana, encabezó su bando con garra y marcando el paso desde lo alto de su carroza. Tras ella desfilaron Pirates de Sant Jaume, Trabuquers, Contrabandistes de Xàbia, Faciners y Ballesters. Tras ellos, Lorena Ros, Abanderada Mora, deslumbró dando paso a las tropas de la media luna y recibieron el calor del gentío. Las filaes Schaitans (que celebraba su veinte aniversario y sorprendió con tres escuadras),Baharis, Al-Tarik’s, Jalufos, Almoriscos y Xibia marcharon tras su Abanderada y precediendo a la Filà Capitana.

Al realizar dos días de Desfile, las filaes xabieras agudizan el ingenio para sorprender al gran público que se concentra introduciendo espectaculares maquillajes, modificaciones en los trajes, la utilización de caballos de doma, un mayor número de músicos respecto al sábado etc. Todo ello para apostar por un Desfile más colorido y triunfal si cabe, en su segunda y última jornada.

El fin del Desfile del domingo dio paso a una tronà de colores en la Playa de la Grava que puso punto final a las fiestas de este año.