El Ayuntamiento de Xàbia iniciará este jueves, 18 de julio, el control y vigilancia de los accesos a las calas del Portitxol y la Granadella. Será a través de la instalación de barreras automáticas de control con las que se impedirá el acceso a los vehículos cuando las plazas de aparcamiento estén llenas.

El sistema, que ya ha funcionado los dos últimos veranos en la Granadella, trata de atajar los atascos, colapsos y problemas de acceso que sufren los servicios de emergencia que provocan los vehículos mal estacionados o que realizan maniobras. También está en consonancia con las políticas municipales en la búsqueda de la sostenibilidad del turismo.

Según han explicado desde los departamentos de Turismo y Playas, habrá vigilantes uniformados que controlen las barreras (en el Portitxol estará ubicada en la intersección de la carretera a la barraca y la calle Truita y en la Granadella en la parte alta de la carretera autonómica CV-7420) y en coordinación con personal a pie de playa que les actualice el estado de los aparcamientos. El horario será flexible y se irá ajustando en la medida de las necesidades, que son distintas entre semana, festivos o fines de semana.

Al igual que en la Granadella, los residentes y servicios autorizados  tendrán tarjetas acreditativas para entrar a sus casas y aparcamientos. Estas las entregará el propio vigilante en la barrera.

Las mismas fuentes insisten en que esta medida no busca prohibir ni causar problemas, sino una regulación razonable del aparcamiento a pie de playa que no ponga en peligro la seguridad colectiva ni convierta una jornada de playa en una situación estresante y conflictiva.

Trenet

En el caso de la Granadella el Ayuntamiento ha contemplado servicio de transporte público (un trenecito turístico) que está adjudicado a Miguel Palomares desde principios de mes aunque –cumpliendo con los plazos legalmente marcados- se sigue a la espera de que el adjudicatario presente toda la documentación y permisos, por lo que en este momento no se puede informar de la fecha de inicio. En la Barraca no se dispondrá de este tipo de servicio ya que bajar a la cala a pie es mucho más asequible, con una ruta de unos 10 minutos desde la Creu del Portitxol.

Por otro lado, el Ayuntamiento también ha instalado una barrera para cerrar el paso de vehículos a Ambolo (en este caso sí totalmente ya que es una cala que está clausurada por riesgo elevado de desprendimientos). Este cierre también estará supervisado por vigilantes para evitar que los bañistas hagan caso omiso a la instrucción de seguridad, algo recurrente desde que empezó el verano.