Soy consciente de que toda opinión que compartes con las redes sociales mueven el debate a favor o en contra. Lamentablemente muchas veces bajo criterios que acaban en descalificativos incluso de cierta gravedad. Yo antepongo la libertad que uno tiene para dar su opinión desde el respeto y esa libertad de expresión como respeto la contraria. Y esto que digo y en este artículo de opinión quiero expresar mi pensamiento sobre ciertos hallazgos arqueológicos, en Dénia difícil no dar una patada y que te salga algún vestigio de la época árabe – romana. Y más cuando se trabaja en la línea que siguió la muralla. Esos vestigios, restos humanos,materiales de aquella época, alguna vivienda medio conservada, por supuesto que merecen un tratamiento especial dentro y fuera de nuestros museos. Pero lo exterior, teóricamente conservado para que el visitante lo observe y se haga una composición de lugar, ha de ser no sólo visible, sino atractivo. Cuatro piedras más o menos alineadas y poco definidas, a mí por lo menos, no sólo me parece innecesario mantenerlas, sino que iría más lejos, procuraría incluso taparlas, una vez catalogadas. Porque en la mayoría de los casos al final se tapan solas por la cantidad de hierbajos que crecen a su libre albedrío sin control. Basta pasear por el Fortí y la Finca Rosa para sentir vergüenza propia y ajena. Os dejo una muestra fotográfica y juzgad vosotros mismos.