Estos días, el debate político más sonoro en las Redes Sociales se ha producido a cuenta de los paneles anunciadores del castillo de Dénia en los que se cuenta un poco la historia de cada lugar. El PP denunciaba que sólo estaban escritos en valenciano. Se les respondió que el castellano es la lengua cooficial en nuestra Comunitat y que estaban escritos en la oficial que es el valenciano. Independientemente del debate en terreno político que ha supuesto que los populares despierten de su modorra activista, el que vale no es lo oficial o lo cooficial. Tampoco. En mi opinión, ¡ojo!, en mi modesta opinión. El que se excuse en que los paneles no dan para dos idiomas y que habrá folletos en otras lenguas, no es razón suficiente. El Castillo, entre pinos y descuido inmemorial, comienza a parecerse al monumento emblemático de Dénia que ha de ser, nos gusten, más o menos, los estilos que se adapten. Por eso mismo los carteles explicativos son básicos para entender los porqués. Y por tanto hay que darles el valor, tamaño incluido, que cumplan el objetivo y la comprensión de los visitantes que seguro que mayoritariamente no hablan o entienden el valenciano. Pero hay un razonamiento al que quería hacer alusión: UNESCO. Hemos entrado en la órbita internacional de esta poderosa organización a nivel mundial. Ello, cuenta y mucho a la hora de modelar nuestra oferta turística. Y el ejemplo más claro. Cuando una delegación de un país miembro visita la ciudad, hasta el Alcalde, un probado  defensor valencianoparlante se dirige a ellos en castellano. De momento, ¿inglés?, no se exige. Para lo demás ¿valenciano?, natural.