El gobierno, tras ampliar el período de cuarentena quince días más, declaraba vacaciones anticipadas a la semana santa con el fin de enlazar el segundo período de la cuarentena con la pascua de modo que todas las empresas que no fueron declaradas esenciales den vacaciones pagadas a sus trabajadores hasta entonces. El fin es que cuando se levante el estado de alarma, los afectados devuelvan los días pactando con el empresario. Pero mientras tanto se paraliza casi toda la actividad. Eso sí, lo hace en el período en que las empresas y los autónomos tienen que presentar sus impuestos correspondientes a los meses de enero y febrero cuando no había alarma y marzo. Por tanto el problema que se genera es que el gobierno sigue sin aplazar el pago con lo que los empresarios deben acceder a sus asesores de alguna manera y no todos lo pueden hacer telemáticamente, con lo que que da ahí un agujero que deberá aclarar el ejecutivo si pretende que no haya movimiento en las calles. Además con los autónomos absolutamente indignados por no haber conseguido el aplazamiento o la exención de sus cuotas a la seguridad social.

De momento está claro que los servicios esenciales son:  la alimentación, la sanidadFuerzas y Cuerpos de Seguridad del EstadoFuerzas Armadas, los medios de comunicación, la producción agrícola, transporte de mercancíasdistribución de gas y aguaproducción y distribución de energía eléctrica y los transportes públicos. O sea: salvo cambios en el decreto que aprobará  el Consejo de Ministros, los establecimientos de alimentación, bebidas, productos y bienes de primera necesidad, establecimientos farmacéuticos, médicos, ópticas y productos ortopédicos, productos higiénicos, prensa y papelería, combustible para la automoción, estancos, equipos tecnológicos y de telecomunicaciones, alimentos para animales de compañía, comercio por internet, telefónico o correspondencia, tintorerías y lavanderías.

En cualquier caso, se suspenderá la actividad de cualquier establecimiento que, a juicio de la autoridad competente, pueda suponer un riesgo de contagio por las condiciones en las que se esté desarrollando. Por ejemplo la construcción que hasta la fecha podía trabajar.

De todos modos este lunes el BOE determinará los negocios o actividades que pasan a ser no esenciales.