De entrada hay que confesar que los mensajes que todos trasmitimos antes del partido de vuelta de la Promoción a tercera en Vilamarxant con un 0- 2 que remontar, eran de ánimo con el sí se puede por bandera. Por dentro seguramente lo creíamos imposible visto lo visto en el partido de ida. Pero sabíamos igualmente que el equipo dianense iba a morir en el campo. Y murió en el campo y en los malditos e injustos penaltis que llaman a rebato un partido de desempate. Por eso y en defensa de los jugadores se hace necesario publicar las estadísticas del encuentro que delatan bien a las claras lo que ocurrió en el partido y lo injusto que es el fútbol. Sólo le faltan al cuadrante los tiros al palo : tres. Y detenernos en los disparos a puerta: 18 el Dénia (13 entre los tres palos) por 1 el Vilamarxant (0 entre los palos). Sí, al final se perdió en los fatídicos e injustos penaltis. De nada importa debatir el error de Paco, primer lanzador que lo estrelló en el palo y si debe ser el mejor especialista el primero y no el último. De nada importa recurrir al encuentro de ida, clave para la eliminatoria. Sirve que un equipo rompía el debate de la entrega de unos de “fuera” y otros de “dentro”. Porque la piña se ha destacado en este decisivo partido eliminatorio con la defensa a muerte por los colores de un club. Sí, les hemos criticado, hemos censurado sus altibajos, pero el final es siempre lo que más se recuerda, y el final ha sido una injusta eliminación que enmienda todo lo criticado. Ah¡ y el Castellonense después de ganar fuera, caía en su propio campo eliminado. Fútbol es fútbol.