No se podía fallar. Era la primera gran final del CD Dénia frente a un equipo que  también necesitaba como mínimo un empate. Pero sólo hubo un conjunto que fue más conjunto que nunca: el Dénia. Abrió la lata en un momento clave siempre. Seis minutos en el marcador. Luis Domenech saca con su insuperable rosca un balón de falta que bota delante del portero y sin que la toque nadie se cuela por la escuadra. El recital Panucci comenzó entonces. De falta directa magistral colocó el balón limpiando las telarañas de la escuadra cinco minutos después. Encarrilado el partido, los dianenses no dejaron de imponerse en todas las jugadas. Salió Juan Carlos con Jordi y la defensa no sufrió como otras veces. Tras el descanso un penalti claro por derribo a Luis lo convirtió magistral Panucci. Era su segundo gol y aún marcaría un tercero para llevarse el balón a casa. Fue en el 21, antes los visitantes se quedaron con 10 por justa expulsión. Tocado Luis, se retiró y entró Renzo para abrir espacios completando las aperturas de un batallador Poveda. No había más que un equipo sobre el terreno en el que todo el conjunto dianense se entregaba en cada balón y además se permitía contragolpes que hacían siempre daño. El partido acabó quizá lamentando el punto que da el play off y se quedó por el camino. Pero la segunda final en Benidorm no vale tres puntos, vale uno.