Seguramente el Dénia hizo el peor partido ante un rival que no escondió la cara nunca y que buscó el gol o al menos tuvo más poderío acercándose al área rival.

Marcó primero ya enseñando los dientes en el minuto 10 cuando el partido nos ofrecía un tuya – mía. Además con la receta de los dianenses que esta vez olvidaron en la «farmacia». Por banda llegó el 0-1. Contrariamente, los de Esteban, si lo intentaban, era Juanito y Fayé pero de forma individual con el siempre presente defecto de un medio centro en el que Santafé estaba sólo en la mayoría de las veces en las que había que crear juego. Eso sí, su calidad y en este tiempo una marcha más defensiva lo rubricó con el golazo del empate. Un falta directa que salvó la barrera entrando el balón por toda la escuadra (1.1. Juanito percutía bien en la banda izquierda pero sin encontrar ni pasillo ni receptor a sus centros. Y Josep sigue errático aunque en su favor hay que decir que se le busca muy poco. Y lo evidenció en el segundo tiempo cuando fue cambiado respondiendo con una actitud de disgusto.

Terminó la primera parte tras despedir el palo un balón que no se cantó como gol habida cuenta de que el público sigue sin poder acceder al campo.

Ese palo dio la sensación de que el Dénia podía ganar el encuentro con un poco más de actitud pero guardando bien las espaldas.

Todo lo contrario. Sólo con Josep más activo, hubo minutos iniciales de la sensación anunciada. Pero poco duró. Un tiro al palo del Portuarios niveló la balanza en todo o en casi todo. Porque a partir de aquí sólo se vio un quiero y no puedo de los locales y una oleada de ataque del visitante que hacía temer lo peor.

Salió Renzo, un caso parecido al de Josep. Se le sigue esperando. Lo que no se esperaba era el desconcierto y una actitud no habitual en el Dénia que no sorprendió el segundo gol emulando el que marcó Santafé pero de tiro raso abriendo el debate de los porteros. Jugó Pedro de nuevo y Maxi en el banquillo.

El hilo del partido lo tomó el Portuarios y los ataques del Dénia se perdían en el centro del campo. Nada de ese equipo que percute bien por banda. Cambios a la desesperada, Héctor, Sergio, Plamen y Pablo y sólo ese balón que pudo entrar en el 48 pero que dió a bocajarro en el portero rival.

El Dénia no puede ser el Dénia de este partido, porque sin ser un equipo campeón, tiene armas suficientes para vencer a equipos del calibre del que se llevó los puntos.