Somos así. Había más bien morbo por conocer si las recomendaciones de las autoridades se cumplían y las peñas festeras reprimían sus ansias de fiesta. Algun@s hablaban de cierto temor, otros de responsabilidad e incluso quien desancosejaba a los «suyos» reunirse para comer al menos y volver a enfundarse las originales camisetas con leyendas inverosímiles. No era lo mismo. La Festa Major de Dénia cruza fronteras sobre todo por el interés turístico dels Bous a la Mar pero también por el día que el chupinazo lleva a la calle a miles de personas de todo rango y edad y han convertido ese sábado en un sábado a la altura de otras ciudades por su multitudinaria participación, colorido y desenfreno más o menos controlado.

La cuestión es que hubo algunos tintes, pocos, algún mensaje estratégico contra y a favor de los toros. Alguna celebración escondida, pero en general una normalidad, tal como se pedía.

Luego la tarde fue la tarde noche de las terrazas llenas y los lugares tradicionales de establecimientos hosteleros a rebosar. Lo de la mascarilla es otro cantar: muchas pero también relajamiento en much@s.

Que el próximo año lo podamos celebrar tal como queríamos.