La salida adelante de Compromís pidiendo perdón por los errores “chapuceros” de la nueva estación de autobuses de Dénia, ha sido como un terremoto aunque no va a tener consecuencias para el Pacte del Castell. Si acaso ha faltado más contundencia en el grupo municipal socialista a la hora de censurar el resultado de la obra. Lo ha hecho Compromís y se ha apuntado un tanto pero con peaje. Porque ello no ha hecho más que destapar el tarro de las reacciones en razón al reconocimiento de los errores cometidos. Y con ellos un río de preguntas que el Ayuntamiento ha de responder. Primero que en todos los contratos se ha de contemplar las indemnizaciones por mala ejecución de una obra. Pero claro, ¿quien redacta el proyecto?. ¿El adjudicatario se ajusta al proyecto?. Si es así, no asume responsabilidad. El redactor del Proyecto por tanto tiene la obligación de “proyectar” sobre el terreno. Y es evidente que no ha sido así y que no ha realizado las comprobaciones previas. Compromís exige responsabilidades. Pero ¿cuantos casos conocemos de que se hayan impuesto sanciones por responsabilidad en casos parecidos?. Con esta ausencia, el consistorio se convierte en un ente al que parece irle la “marcha” porque todo el mundo va a tirarse a la yugular municipal. ¿Le vale la pena?. Ya hemos visto que no por lo que le ha caído. Por otro lado, la provisionalidad no excusa la censura de lo que ha ocurrido. Porque primero Dénia no merece este “juguetito”, segundo el dinero que ha costado no lo tendrá el Ayuntamiento y lo provisional será definitivo y si no al tiempo. De momento ya ha anunciado mejoras que van a salir del erario público.

Luego y para terminar está la tan cacareada transparencia. Los responsables políticos, y no hablo sólo de Dénia, primero lo excusan todo intentando minimizar el impacto público y luego poco a poco según la reacción popular se van alineando con la realidad. Ahora resulta que este proyecto sí estaba bien realizado por el anterior gobierno del PP y el resto no, dice el ejecutivo. Toda esta confusión ha empeorado la realidad. Y volviendo al principio de la comparecencia de Compromís, cabe pedirles que no se queden las intenciones hechas públicas, en mero paripé. A la espera quedamos.