Primero fue el jueves. Un accidente múltiple en la carretera de Ondara a Dénia por un alcance que afectó a varios vehículos y cuyas causas probables según testigos, la velocidad y el despiste, una constante que se repite con excesiva frecuencia.

Pues bien, horas después, en el que se ha convertido en un auténtico punto negro en la Avenida de Alicante con confluencia de cuatro direcciones semaforizadas, una de ellas de poca duración, se repetía otro accidente. Afortunadamente también sin heridos de gravedad.

Habitualmente es un punto en el que muchos apuran el semáforo cuando ya hay otros que abren paso con lo que algunos se encuentran la embestida inevitable.