Hay confianza en los hosteleros de la calle Loreto porque no se les aplique el “decreto” de silencio tras la declaración de ZAS (Zona acústicamente saturada) y que no dio los resultados esperados. Esto ocurre tras una reunión a tres bandas entre afectados, Ayuntamiento y la mediación de AEHTMA.

Se trata de fijar un horario restrictivo razonado, la ujna de la madrugada para que no quede nadie en la calle, en las terrazas y estas ya hayan sido desmontadas a esa hora. Es la solución que evitaría una situación que inclusive llevó a colocar semáforos de medición acústica que delataron que los decibelios se superaban con creces.

El problema sin embargo va mucho más allá y podría aplicarse a otras zonas menos saturadas pero que igualmente chocan con la convivencia. Son ahora los vecinos de una parte de la calle Marqués de Campo los que demandan medidas para evitar los escándalos y la suciedad que se produce a sus puertas. Y es que el problema no es de los locales y un claro ejemplo es el de la Calle La Mar donde en mucho tiempo la crispación reinó. Los clientes de los lugares de ocio cuando estos cierran suelen seguir su entretenimiento una vez en la calle. Ese es el verdadero problema que en la citada calle con la Policía Local en plan disuasión amortiguó y ha pasado a otra dimensión.

Este es el sino de una ciudad turística que además ha solido vender la tranquilidad como una de sus joyas de la corona. Pero que no se puede obviar que aquí quedan los que viven todo el año.