De las mejores noticias que nos deja el fin de semana, seguro que hay una coincidente: el sol. Después de una semana en la que Gloria se hizo dueña y señora de nuestras vidas, no ha habido noticias de portada que la superen. Aunque sus consecuencias,siguen en el candelero porque esto va a seguir ocurriendo y lo va a hacer con mayor frecuencia porque no escarmentamos.

Es evidente que las acciones están limitadas porque el problema es global. Seguimos preguntándonos por las teorías de los que todavía mantienen su excepticismo por el cambio climático. Evidentemente por interés económico aunque la muerte sea lenta y se observe con meridiana claridad.

De las fotos y las visitas institucionales no pasamos y aunque el que se habiliten recursos para paliar los daños producidos por el temporal, qué menos, las soluciones seguirán pendientes.

En cuanto al plástico, es evidente que ha crecido una actitud social importante y que es digna del máximo alabo. Pero, siempre hay algún pero, todo ello es muy testimonial. Es como un montón de arena en el desierto.

Y hay organismos a los que hay que sacar los colores. Por ejemplo, La Confederación Hidrográfica de los ríos. Esos millones de cañas que arrastran y depositan en las desembocaduras o taponan la marcha provocando los efectos brutales que hemos visto estos días.

Donde se ha construido, se ha construido y ya no se tiene remedio. Es como aquellos que piden que se derriben, aprovechando los daños actuales, esas casas de primera línea de Deveses que llevan decenas y decenas de años levantadas.

La naturaleza se rebela y a los que corresponde intentar paliar el problema, sólo parece esperarseles para las buenas intenciones. Y hoy es cuando debería comenzarse a trabajar porque para ello el hombre tiene sus recursos y técnicos especializados para minimizar lo que va a venir siempre claro está contra la naturaleza que todo lo puede. Minimizar al menos.

Pero ahora sólo pensaremos en los eventos gastronómicos, las fallas, los moros y un día a día a los que la memoria abandona.