Es tan previsible el juego del Dénia que acaba convirtiéndose en un equipo vulgar y con la necesidad imperiosa de encontrar un factor revulsivo.

En Pego se volvió a repetir la historia. Los dianenses ya no muerden al rival cuando sale jugando la pelota. Sin embargo como hizo el Pego logró humillar al contrario mostrando cómo hay que jugar a la contra con el añadido del nulo apoyo defensivo del medio campo por el que pasa una autopista. Así llegaron los 3 goles (3-0). Los mereció el Pego por como los buscó a espaldas del rival.

El Dénia sale igual en todos los partidos. Sale dominando pero se olvida de defender o defiende colectivamente fatal. La pregunta es que si juego por banda es vertical y rápido ¿porqué no deja que el rival gane espacio mientras le presiona para robar las contras y aprovechar a Panucci?. Este, solo con un desconocido Josep contagiado de la impotencia del juego no colectivo.

Pues no. Y claro, el rival roba, pasa a un cuatro contra 3 y los medios dormidos. Para defender así, Ferrán debiera salir en el medio campo.

Ya la primera parte sin goles fue de un claro 0-0. Más cerca del área del Pego pero pelotazo va y viene.

En la segunda minutos 13, 35 y 38, misma contra mismos goles.

Ya se vio que no se iba a ganar desde el 1-0. El Dénia se va arriba y el Pego le da donde más le duele, esta vez con Maxi bajo palos. Sin Fayé y esta vez con Lucas de lateral y Pablo el el medio.

En definitiva, hay más equipo que el que dicen los resultados, pero no hace méritos para conseguir variarlos. Esteban se ha de plantear imperiosamente tener un once tipo pero bien distribuido sobre el campo y cambiar el sistema que no le funciona en absoluto. No por atacar más que el rival ganas los partidos. A la vista está. Hay que aprender a defender colectivamente y hacerle daño al rival porque visto lo visto, jugando así, la cosa pinta muy fea.