Las redes sociales ajustándose a la curva descendente de los casos de COVID19, se llenan de especulaciones en torno al perfil de los negocios y proyectan como será el desconfinamiento y la total vuelta a la normalidad laboral.

Pero la realidad tangible, es, primero, que habrá otra petición de prórroga al Congreso para que siga el confinamiento hasta el 9 de mayo.  Luego, el 27 de abril , o sea el próximo lunes, se autorizara la salida de los niños menores de 14 años, finalmente pueden ser 12, de casa acompañados por alguno de sus padres o madres. Y sin embargo el gobierno estudia hacerlo todavía en condiciones de seguridad, sin parques infantiles y con protección.

La Ministra de Trabajo vino a decir que debemos prepararnos para dos fases: una en verano y otra al final de año. Y ni siquiera podría ser por Comunidades y sí por Ayuntamientos según la incidencia de la pandemia y su progresión.

La fase del verano comenzaría después de la prórroga, es decir en Mayo, y siempre dependiendo de que no haya una regresión. La movilidad será restringida. Los viajes que se permitan deberán ser esenciales.

La preocupación más absoluta es la del ocio, bares y restaurantes, que los países europeos, sobre todo España, por su idiosincrasia en este terreno, quedarán para la segunda fase. Se ha escuchado decir que de menos tamaño a mayor. Aunque es evidente que se reducirá su capacidad para asegurar las medidas de distanciamiento. Así como que los locales de ocio, serán los grandes perjudicados junto a los espectáculos públicos de grandes afluencias. Y este es el mayor problema para un país con un sector turístico fundamental que podría venirse abajo con lo que ello significaría para la progresiva recuperación económica. Por no hablar de las playas.

Mascarillas, colas, distancia social e higiene, serán una constante en nuestras vidas.