El concejal de Hacienda, Paco Roselló, acompañado por el vicealcalde, Rafa Carrió, ha dado cuenta de la liquidación del presupuesto municipal de 2016, que arroja un resultado positivo de 7.560.000 euros. Asimismo, el remanente de tesorería para gastos generales ha sido de 8.030.000 euros, lo que deja al ayuntamiento la cifra de 470.000 euros de libre disposición que se destinarán, según ha indicado Roselló, a diferentes gastos en el presupuesto de 2017, aún no aprobado.

El concejal de Hacienda ha destacado que con estos resultados “estamos cumpliendo el plan económico-financiero marcado para las anualidades 2016-2017 y del que esperamos salir en 2018”.

El objetivo del gobierno local es destinar aproximadamente la mitad del superávit de 2016 –entre 3 y 3,5 millones de euros- a cancelar en 2017 parte de la deuda del plan de ajuste para el pago a proveedores que comenzó en 2012 y que actualmente asciende a 6.300.000 euros. En 2018 se prevé liquidar el resto y salir del plan.

La deuda bancaria del ayuntamiento al finalizar el ejercicio de 2016 ha descendido en más de 3 millones de euros respecto a 2015, situándose en 25.600.000 euros.

Del balance del pasado año, Paco Roselló ha destacado el descenso de partidas importantes del gasto “como resultado de nuestra política de contención y disminución de gastos”. En el Capítulo 2, gastos en bienes corrientes y servicios, el presupuesto previsto era de 21.512.000 euros, de los cuales se han ejecutado 18.779.000 euros, es decir, que el ahorro respecto al presupuesto inicial ha sido de casi el 13%. Como ejemplo, el edil ha mencionado un ahorro de 300.000 euros en gastos de energía eléctrica.

Otra bajada “significativa”, cercana al 30%, se ha producido en el capítulo de gastos financieros, previstos inicialmente en 1,2 millones de euros y que han sido al final del ejercicio de 845.500 euros. Esto es debido, ha matizado Roselló, a la bajada de los tipos de interés, por un lado, y a la reducción del período medio de pago a proveedores y a bancos.

En el capítulo de ingresos, destaca el incremento en la recaudación del Impuesto sobre construcciones, instalaciones y obras (ICIO), que ha ascendido a 1.061.000 euros, “casi el doble de lo presupuestado”.

Tanto Roselló como el vicealcalde, Rafa Carrió, han coincidido en señalar que con el control exhaustivo de las cuentas que está llevando a cabo el Ajuntament de Dénia “los números están saliendo en positivo, consiguiendo ahorro sin subir los impuestos” mientras se cumplen los objetivos de disminuir el gasto corriente, los gastos financieros y la deuda con bancos y proveedores.