Bueno, ya toca a rebato. No voy a soltar el rollo, pero estoy hasta el poco pelo que me queda de los “moviladict@s”. O paramos entre todos esto o seguiremos sufriendo las consecuencias de estos y estas irresponsables, cuya adicción es igual de peligrosa que la de las drogas y el acohol cuando se conduce. Eso cuando lo sufrimos con el consiguiente medio susto, medio terror si no hablamos de drama, que lo ha habido por mucho que investigarlo sea muy complicado. Es el pan nuestro de cada día. Whatsappear conduciendo, se ha vuelto habitual. Por la noche es más evidente, porque la delatora luz en el asiento del copiloto o en la misma entrepierna te está avisando. Sí, decidme exagerado en la comparativa que acabo de expresar pero decidme ¿os ha ocurrido o no?. Tener que esquivar a es@ homicid@ en potencia. Insisto, y no creo que me haya pasado a mí solo. Creo sinceramente que ha llegado la hora de tomar iniciativas no policiales, porque esta hace su trabajo pero no circula tanto como nosotros . Y si lo hace, pido desde aquí que se aplique toda la mano dura que permita la ordenanza de tráfico. Se me ocurre tocar el claxon lo más ostensible posible. Lo siento pero estoy hasta ya no el moño, hasta donde el ombligo pierde su nombre, de est@s inestables, inmadur@s, y temerari@s . ¿Ah ! Y no está permitido parar en el arcén para utilizar el aparatito de marras.