Bueno pues ya está aprobada por Comisión la reforma de la ordenanza de Ocupación de la Vía Pública en Dénia. Siempre la lógica fue compañera de la razón. Es evidente que Dénia, gastronómicamente ha ganado mucho con su fisonomía callejera de la múltiple oferta y eso hay que saber valorarlo. Las terrazas son el objetivo preferido de nativos y visitantes, pero no sólo aquí sino en cualquier ciudad. Las extranjeras sin duda, son el modelo a seguir. En esta tierra hay que reconocer que ha reinado el descontrol y que año tras año se está racionalizando lo más peliagudo. Compaginar los espacios para la restauración y el peatón. Ya sé que muchos bares se quejan de que las diferencias respecto a Marqués de Campo y El Raset son ofensivas. Pero vamos, hay lugares donde es imposible plantar una terraza so pena de que se ocupe toda una acera y eso no es consentible. Los hosteleros alegan que pagan y no poco por sus espacios en la calle. Pero el peatón paga sus impuestos y además se le reconoce el espacio como público. O sea de todos. Por tanto, quizá lo que nunca se hizo bien es dejar que se actúe al libre albedrío y al final los agravios comparativos hayan crecido sobremanera. Porque la primera ordenanza que hubo limitaba las terrazas a la fachada de los establecimientos pero nunca se respetó. Había que recaudar, supongo. Hoy cualquier medida no va a satisfacer a todos. Pero quien aparca su coche y no puede abrir la puerta izquierda y tiene que salir por la de la calzada, tampoco. Quien ha intentado pasar por el Raset junto a la pared y se encuentra mesas y barras para contener los elementos del servicio, tampoco. Los que frenan de repente porque el camarero pasa con una bandeja por un paso cebra para servir su terraza, tampoco. ¿Y entonces?. La nueva ordenanza va a mejorar esta conciliación pero no sabemos cómo va a reaccionar el sector más implicado amparado en el “silencio administrativo”.
Pues no debe ser muy difícil actuar de acuerdo a la razón porque podría ser más restrictiva la nueva norma y no lo es tanto. Los ciudadanos de a pié, yo al menos, quiero terrazas, al igual que quiero espacios públicos más despejados, razonablemente despejados.