Queremos que se nos vea en Europa y tal vez más allá como el ombligo del mundo, un País potente, puntero. Pero si vamos analizando las contradicciones en las que caemos habitualmente, mejor hagamos como los avestruces.

Elegimos a un Ministro televisivo con todo el entusiasmo del mundo por salirnos de la norma  y nos dura cuatro días

Confiamos nuestras ilusiones futboleras en el seleccionador y a un día del comienzo del mundial nos lo cargamos

Los italianos se frotan las manos por mandarnos un barco con 640 personas al límite de sus vidas y abrimos el melón del debate

Los acogemos con los brazos abiertos para a renglón seguido preguntarnos, bueno y después qué haremos. 24% de índice de pobreza en la Comunitat Valenciana, el mayor de España, más de 2.000 familias en la Marina Alta por debajo del umbral de la pobreza

Nos pilla una de las burbujas inmobiliarias más graves y ya hemos subido los alquileres a niveles de entonces

¡Bravo!. Santo y seña. Por no seguir y aburrir al personal.