Días trepidantes de negociaciones en el seno del CD Dénia, tantas como especulaciones tan abundantes como peligrosas porque distorsionan la realidad con el consiguiente descrédito para unos y otros. De toda la historia del divorcio con la sección de Fútbol Sala, la única argumentación rotunda, es que con el desarrollo de la Asamblea, quedaron muy tocadas las relaciones entre los jugadores y la Directiva reelegida personalizada en su Presidenta Gema Estrela. Desde este punto de partida, lo que ahora ocurre no es de extrañar, porque se sabía que a la primera dificultad y sobre todo económica, la cosa iba a saltar por los aires. Lo que no es de recibo es que especula que especularás, se saquen conclusiones que no responden a la realidad.

En el apartado económico la cuestión veraz es que no se ha pagado a los jugadores como tampoco a los de la sección de fútbol. ¿Porqué unos han levantado agriamente la voz y los otros no?. Porque son dos mundos diferentes, porque hay más cercanía con la plantilla del fútbol, porque las relaciones con los jugadores de fútbol sala, de parte de alguno de ellos, más, tal vez, no dan para la comprensión y porque no se ha gestionado como debiera en función de una base que ya había. Que sepamos, los jugadores de Fútsal, en la pasada temporada, cobraban por partidos ganados en casa y fuera. La diferencia es el cambio de gestión y de gestores, porque los anteriores Ferreres y sobre todo Tent supieron gestionar todo el entramado deportivo y extradeportivo en todo momento. Al César lo que es del César. Esa gestión y la cercanía con la que se llevó hoy no hubiera supuesto en el mismo caso, la situación que se está dando.

Una de las reuniones se tiene con el Alcalde quien se ofrece a mediar siempre que se justifique la contrapartida de las subvenciones, se entreguen y se parta de cero con otros gestores. Pero e aquí que horas después este acuerdo no es válido para esos “supuestos” gestores, ni para la propia plantilla, incluso para la misma Concejala Tamarit. Total, anuncio de que no se jugará el próximo partido. Ello conduce a una última reunión a varias bandas pero no soluciona la situación, al menos por ahora. Y mientras,, si quien debe aportar más luz a la misma, el gestor Llull, no dice esta boca es mía. Lo más lógico, resumiendo, es que, se juegue el partido, que se aproveche el paréntesis navideño para poner las cuentas al día y que se decida por una doble gestión independiente, porque las heridas de “guerra” no se van a curar ya. Eso sí, que se firme el acuerdo y que se haga con razonamiento, sin exigir lo no aceptable, porque un equipo en una categoría nacional, no se construye de la noche a la mañana y si moralmente la actual Directiva tiene su responsabilidad de cara al futuro, a las bravas, solo puede conducir al fracaso. Pero tal como ocurre así, de la noche a la mañana, se destruye, y lo que tarda en olvidar el personal es también de la noche a la mañana.