¿Quién me iba  a decir que el tráfico de nuestra ciudad irá a confluir , en su gran mayoría, en la Plaza Jaume I , la de las palmeras, vamos, donde hay varios colegios y un instituto y donde se montan atascos diarios a la hora de entrada y salida, y donde está el mercadillo de los lunes?

¿Quién me iba a decir que íbamos a tener una estación intermodal (para trenes, autobuses, tram …) en las faldas del Montgó, “el vell Montgó” que tanto queremos todos, cuando los informes del Ministerio de Fomento y de Medio Ambiente, según me cuentan, son desfavorables?

¿Quién me iba a decir que Las Rotas, nuestro particular tesoro, iba  a estar tan dejado  ignorado y de la mano de Dios con este nuevo Plan?

¿Quién me iba a decir que, ahora que algunos colegios lo están teniendo complicado para llenar sus aulas porque nuestra población ha disminuido, se iba a proyectar un colegio en  Nova Denia? Eso es lo que se refleja en el Plan General con una curiosidad que no puedo dejar de mencionar: el terreno donde se pretende edificar (¿Con qué dinero? Eso es otro tema) no es inundable, pero sí lo son los accesos al mismo. Algo no me cuadra.

¿ Y Quién me iba a decir a mí que,  18 años después de sacarme el título de agricultor cualificado, ese título me iba a servir tanto para el futuro que nos plantea este Plan General que tanto debate está creando?

¿Quién me iba a decir que Denia volvería a la  agricultura de nuestros abuelos, del siglo pasado? Pero con una salvedad: ya no tenemos el agua de antaño, ni tenemos los agricultores de antaño, ni tenemos el sentimiento de antaño por la tierra. La vida nos ha cambiado mucho y la rapidez con la que vivimos  y la falta de  ayudas por parte de la administración nos lleva a abandonar nuestros tan queridos campos. Y les digo esto con total seguridad porque mis padres tienen tierras, mi tío Antonio tienen tierra, mis abuelos y mis bisabuelos ya tenían tierra, como casi todo el mundo, y yo, por tradición familiar, también  tengo algún terrenito y sé cuánto esfuerzo personal y económico cuesta sacarlo adelante y el poco beneficio que nos deja. Hay demasiados competidores en el mercado de hoy en día.

Y pese a todo esto que me tiene atónita, sorprendida y alucinada, y pese a que el equipo de gobierno no ha querido escuchar ninguna de las quejas y advertencias vecinales que se están produciendo, me alegra , y mucho, una cosa: veo que, cuando los ciudadanos se ven afectados, ya no porque su terreno tenga una clasificación u otra, sino porque el futuro de nuestra ciudad está en juego, nos unimos para crear una sinergia común y un objetivo común: SER ESCUCHADOS, aunque a alguno que otro le cueste abrir los oídos, EN NUESTRO QUERER Y SENTIR SOBRE EL FUTURO DE NUESTRA CIUDAD.  No puedo negar que me hubiera gustado que nos uniéramos para cosas más alegres pero,  bueno,  ¿quién nos iba  a decir que nos encontraríamos en esta situación?

PD: Por cierto, por medio de nuestros campos, va proyectada una carretera grande, muy grande, de las que llaman viales, que partirá toda nuestra futura zona agrícola en varios  trozos. Ay, las mentes pensantes de ciudad……