Ocurrió anoche tras el Pleno celebrado por el Ayuntamiento de Dénia después de que el debate transcurriera rápido y sin incidencias hasta que llegó el momento de la intervención del público. Un vecino que anecdóticamente se sentó en el sillón del interventor, acusó a Grimalt de vender hechos para la galería poniendo por ejemplo la promesa incumplida del ascensor del Centro Social. Una frase que se pudo escuchar por el micro abierto de Rafa Carrió, fue el detonante traducido en una mirada algo furibunda del Alcalde al edil de Cultura. “Ha cantado bingo”, respondió al interlocutor. Ya en la comparecencia de Compromís para ofrecer un balance del año, quedaron patentes, las diferencias entre el ejecutivo.

Pues bien, acabada la sesión, Pepa Font, “invitó” a los concejales de la corporación a una reunión para limar asperezas entre todos los grupos políticos, salvo con los representantes de Podemos, negándose en redondo el grupo municipal socialista.

La reunión tuvo lugar en un reservado de un conocido local de la calle Loreto a pocos metros del Ayuntamiento dianense. En la misma Eva Ronda (Compromís), sin duda una de las concejalas más tolerantes de la corporación, explicó que los ciudadanos (citó la entrevistas a personas relevantes que en el periódico Canfali manifestaron no estar en política porque ya no se trabaja en conjunto y por Dénia) les iban a pasar factura a todos y que se imponía un cambio radical en el futuro en las formas de hacer política y que a pesar de la posición complicada de su grupo socio del PSPV PSOE, no lo hacía fácil, pero que tras la legislatura y el respeto al Pacte del Castell, estarían dispuestos a pactar para gobernar conjuntamente siempre que no irrumpiera VOX y se le considerara por igual.

Pepa Font confirmó que su formación daría soporte a Ciudadanos aún con ella desde la sombra lo que refrendó con un abrazo a Chornet quien mantuvo las distancias con Sergio Benito, quizá por aquello del número uno. María Mut propuso que el partido con más votos de los presentes canalizara las bases de no agresión y de colaboración futura, recordando que los socialistas aprovecharán la campaña para atribuirse las mejoras realizadas en la ciudad, cuando los proyectos vienen de antaño y que por lo tanto habrá que combatirla desde el realismo, ya que no han querido sumarse a este entente, vía el caótico asunto del Urbanismo.

La reunión acabó con el compromiso de palabra de los presentes, acordando finalmente, encargar a Rafa Carrió dar un ultimátum al PSPV PSOE, para que suscriban lo que desde ayer bien podría llamarse: EL PACTE DEL DIEGUET