Como siempre viene siendo costumbre, miles de personas llenaron sobre todo las playas de Les Marines y la Marinetta Cassiana para cumplir la tradición de la noche de San Juan. Miles de hogueras que se divisaban dese mucho kilómetros a la redonda testimoniaban el afán por convertir esta noche en la noche mágica del año que crece con el paso del tiempo. Saltar las llamas los más atrevidos, la primera ola en busca de fortuna y mejor vida en el futuro, son las principales escenas de la noche. Pero es evidente que entre tanta gente, también el botellón se adueño de algunos puntos estratégicos lo que y a pesar de las recomendaciones del Ayuntamiento, lo mínimo, sí, pero también lo más aparatoso. Alguna que otra pelea entre jóvenes y a uno de ellos que quiso mediar en una pelea resultó con la nariz rota a puñetazos y en el hospital. También en la crónica de la simbología, el trabajo ingente de los servicios de limpieza para poder dejar expedita la arena con miles y miles de kilos de restos. En total y según Medio Ambiente se ha doblado la cantidad de toneladas recogidas, unas cinco toneladas a las que hay que añadir otras veinte por los restos de los materiales empleados para hacer las hogueras lo que dejaron patente que hay mucho camino que recorrer para concienciar a la gente. La prueba es que de poco sirvió multiplicar los contenedores que aparecieron semivacíos. Es así la noche de San Juan que para la asistencia numérica, se puede decir que el resultado se podría considerar aceptable por el número de personas que asistieron a las playas. Pero que quedan oscurecidas por el importante resultado negativo del comportamiento del resto.