Horas después de que el BOE haya publicado la orden del uso de la mascarilla en espacios abiertos y calles además de lugares cerrados, no parece que haya llegado a todo el mundo, especialmente los jóvenes adolescentes que mantenían su grupalidad como si no fuera con ellos.

Es cierto que sólo han pasado horas desde que la Consellería de Sanidad comunicaba la orden, pero es cuando viene la obligatoriedad de que quien tiene potestad haga su trabajo. Debe haber un tramo de tiempo de advertencia pero lamentablemente visto lo visto, pasar pronto a la acción que es la única que parecen entender algunos: la sanción. Aviso para autoridades municipales y fuerzas de seguridad.

Es curioso que hoy que todo el mundo está a la que cae en las redes sociales y en el boca a boca alegue desconocer la medida, una medida que tiene muchos detractores, pero si ya es norma y la impone sanidad, no hay verano, ni calor, ni argumento que valga. Es lo que hay. Porque malo desde luego no es y sólo porque lo piden desde el sector sanitario al que ya están advirtiendo de que estén preparados, bastaría. Y no digamos si miramos atrás, no muy atrás y recordamos el sufrimiento que ha supuesto para tantas familias.Más aún, en juego está una economía que ya se ha cebado con miles de empresas, autónomos y trabajadores y que no sostendría dar otro paso atrás.