Sí, una actitud como la de una persona homófoba no cabe en la sociedad actual, pero si además esta es un agente de policía, que se supone eligió esta profesión para dedicarse al ciudadano y a su seguridad, entonces, esta persona no puede ni debe ejercer esta profesión. Todo viene a cuento de que el Pleno de enero aborda por vía de una moción de urgencia la condena a un agente de policía que en el anterior debate, lució frente al concejal de seguridad Javier Scotto, una camiseta en la que se leía, dirigida a su concejal y jefe: “ MAR I CONA” Al respecto el citado por el Pleno niega, según fuentes próximas a él, que la i no figuraba en la camiseta y que así,  ha procedido a comunicarlo a sus abogados. Escuchadas las intervenciones de los portavoces de los grupos municipales, la condena fue unánime”. Todos condenaron esa actuación. Pero obvian lo más importante que lamentablemente se les olvida a muchos funcionarios en su trato con el ciudadano y también a aquello que están para servirle y protegerle: que cobran y no poco de lo que el ciudadano aporta vía impuestos. O sea que les pagamos le nuestros bolsilllos. ¡ Ya está bien de pasar por alto este detalle clave. Pero la amnesia que siempre rodea a esta premisa es o parece irreversible en ellos. Claro que cuando se trata de un agente de la autoridad, la cosa cambia. La máxima de velar por el vecino, requisito básico, deja de ser una prioridad en el citado agente, puesto que distingue a los ciudadanos que le pagan, por su sexo y condición, sea esa actitud venganza o no. Al final, es un comportamiento homófobo intolerable en esa profesión. Y ya está bien de abrir expedientes y que la cosa se quede ahí. Como ciudadano que contribuyo a su estabilidad económica, digo,¡basta!. Basta de expedientes testimoniales. Exijo algo más, como se me exige a mí cuando trasgredo las normas de convivencia. Exijo que no ostente esa profesión, no con mi dinero. Y sí, mi dinero para pagar parte del despido. Porque esa es otra. No conocemos despidos funcionariales en casos como éste, porque los que gobiernan se “cagan” con perdón y siendo bien pensante porque no quieren enfrentarse a los costes de un juicio y un despido. Pues mira, por mi parte, doy la autorización pertinente para que lo hagan con mi dinero. Seguro que hay muchos más contribuyentes que dan su visto bueno al respecto.