La Comisión de Territorio y Sostenibilidad de CEDMA, celebrada esta misma semana, y en la que se abordaron, entre otros, la preocupación existente entre los diversos sectores de la Federación sobre la situación urbanística de Dénia, dada la posible caducidad del documento de referencia de la fase ambiental del PGE el pasado 20 de agosto. El problema es máximo en cuanto los técnicos municipales referencian sus informes al Plan Estructural, que aún no está en vigor, en vez de a las Normas Urbanísticas Transitorias (NUT) de la Conselleria, que sí lo están, por lo que se acordó solicitar una reunión con el alcalde de Dénia a fin de poder exponerle las graves consecuencias económicas que se están derivando ya de esta situación.

En materia urbanística, las afecciones territoriales y económicas fueron parte nuclear
del análisis, planteándose propuestas de acción focalizadas hacia la exigencia de la
necesaria transparencia, cumplimiento normativo y procedimental, así como la
apertura de nuevos canales de diálogo que favorezcan la gobernanza, tales como el
interés mostrado para la integración en el futuro Consejo de Turismo, Desarrollo y
Sostenibilidad de la ciudad de Calp.
Caso bien distinto es el dianense, cuya compleja y crónica situación ocupó un debate
preocupado en desenmarañar los ruinosos galimatías urbanísticos que azotan la
ciudad, y que ahora tropiezan con un hecho cierto, la caducidad desde el pasado 20 de
agosto del documento de referencia que sostiene toda la fase ambiental del Plan
Estructural. Pero mientras la divergente clase política se aclara respecto a tal
circunstancia y sus derivadas, se quiso recordar que la responsabilidad última de su
declaración, corresponde a la Generalitat Valenciana, porque en definitiva, es la
administración autonómica la que está obligada a decidir cómo y cuándo la ejecutará.
No compartiendo el proceder municipal dianense al condicionar los informes
urbanísticos al Plan Estructural, en concreto desde su exposición en octubre de 2017, y
por el período máximo de dos años, es ahora cuando la Comisión considera que deben
abandonarse definitivamente dichas limitaciones firmadas por los técnicos municipales
informantes. Delicada responsabilidad que debiera acotarse a la aplicación íntegra y
exclusiva de la única normativa aprobada por Conselleria, el NUT aún vigente.
Se acordó también el solicitar reunión con el Alcalde de Dénia para transmitir
inquietudes, como por la angustiosa pretensión de dar luz a esta anárquica y
perniciosa situación, que no sólo ralentiza la economía de la capital de la comarca, sino
que además, mantiene bloqueadas infraestructuras vitales para el funcionamiento de
una ciudad que sirve de nodo estratégico en la comunicación continental e insular.

Asimismo, desde CEDMA, aprovechamos este mismo correo electrónico para transmitir nuestra satisfacción por la reciente convocatoria de la Xarxa de Alcaldes de la Marina Alta, un encuentro que llevábamos años reclamando y esperando.