La UNED Senior, dentro de los cursos de Literatura Universal que este año se centran en la relación entre la cocina y la literatura, ha realizado una actividad en la que se hermanaban la cerveza y la creación literaria.

Gracias a la colaboración de la cervecería artesana La Abadía y contando con la impagable colaboración de Patrizia y George, el personal gerente y factótum de este establecimiento, el alumnado Senior del curso “Literatura y Gastronomía”, junto con el profesor del curso Juli Martínez Torrija, ha podido, desde el entorno de la literatura, extenderse en los secretos y beneficios de la producción artesanal de la cerveza, desde su proceso de elaboración hasta la degustación, con una variada cata de la bebida que Sin-leqi-unninni, en el Poema de Gilgamesh, describe en varias ocasiones como “símbolo apropiado de la divinidad” y “bebida propia de la realeza”.

Este poema acadio, el primer texto literario del que se tiene constancia, ya señala desde la segunda de las doce tablillas que componen el texto las bondades de la esta bebida:

Comió pan Enkidu hasta saciarse,

Bebió cerveza, siete jarras.

Se le desató el humor; se puso a cantar con alegría,

Rebosaba felicidad su corazón, se le iluminó el rostro. (versos 99-104)

A partir de aquí, se encuentran referencias a Cleopatra y su soporte a la producción y comercialización de la cerveza en el Egipto clásico, a la producción en multitud de abadías medievales especialmente en Europa central, con mención a Hildegard von Bingen quien resaltaba sus cualidades curativas y alimenticias- que han dado lugar a las innumerables cervecerías artesanas especialmente en Reino Unido, Bélgica y Países Bajos.

En La Abadía, con el acompañamiento y asesoramiento coral de Patrizia y George, las personas asistentes pudieron disfrutar con los secretos de la producción artesanal a partir del lúpulo y el cereal (trigo, avena, cebada) y su maridaje con otros componentes que en este establecimiento dan lugar hasta a doce creaciones diferentes, todas ellas alusivas a la comarca de la Marina Alta, desde la primigenia 33, por la capacidad de la botella, los pueblos que componen la comarca y la graduación de la bebida, hasta la singular Posidonia, con toques de agua de mar y la misma alga que le da nombre. Nota aparte, el agua, el 99% del producto: sin una buena agua no se puede producir una buena cerveza.

La cata aunó la cerveza lager de baja graduación, un 3.5%, para abrir nuestros sentidos, hasta la densa ale de 9% con la que se dio por terminada la experiencia; un total de cuatro cervezas, con cuatro sabores, cuatro densidades, cuatro experiencias gustativas. Dos artes, la cervecera y la literaria hermanadas en un local especial en Dénia, ciudad de la gastronomía.