Hoy, las Redes Sociales, para bien o para mal imparten su “justicia” particular. Cruel muchas veces, razonada y constructiva en otras. Sea como fuere, se han convertido en el mensajero que por su expansión, se ha vuelto inevitable interpretar. Y esto ha ocurrido en un número tal vez impensado con la Cabalgata de Reyes de Dénia. Much@s seguramente habrían afilado el cuchillo desde el momento en que se decidió por primera vez dar el papel de Melchor a una mujer. Y ya no las consecuencias por ser una mujer, sino por cómo se ha plasmado en la calle su presencia estética, la “revuelta” y la indignación, han sido de una dimensión más allá de lo esperado. Lo peor es que la joven, seguramente, habrá sido la que más daños colaterales habrá sufrido en propias carnes. Y esto era lo que había que evitar en toda su medida ante la ilusión lícita de la joven.

El papel encomendado a una mujer, ciertamente, también se ha llevado la mayor parte de las críticas. Pero no era lo esencial seguramente. El 99% de las realizadas se ha centrado en el poco gusto y tiempo empleado en una caracterización que al final ha provocado la citada indignación.

Este artículo se basa en 325 comentarios que ha tenido en el Facebook, la publicación de las imágenes de la Cabalgata como se puede comprobar. Y ese porcentaje que citábamos se muestra en algunos casos, sobre todo, en aquellos en los que los niños descubrieron el verdadero personaje, muy crueles. Pero concluyendo, el “para eso, mejor dejarlo como estaba” se ha impuesto absoluta y radicalmente. Seguramente hubiera seguido habiendo debate respecto al papel encomendado y a quien, pero de haber cuidado la caracterización, realmente rechazable, por no utilizar otros calificativos, hoy hubiéramos reducido el debate a una mínima expresión.  Y porque además para según qué cosas, seguimos teniendo, un lado conservador.