La semana que quedará atrás cierra quizá una de las que más incidencias ha tenido en lo que llevamos de año al margen del temporal y sus efectos.

Lo hace con la llegada a la Marina Alta del Consell completo para celebrar Pleno en Xábia y hacerse la foto en Dénia cuando acabe la jornada. Pero también por el desarrollo de un Pleno que ha dejado una estela de contradicciones en los partidos políticos con representación municipal en el Ayuntamiento de Dénia.

Principalmente el PSOE al subir el IBI cuando el mismo Concejal de Hacienda confirmaba en diciembre que no se subiría.

Es evidente que las sentencias y el cambio de calificación de terrenos a rústicos anunciaba ya un desembolso municipal importante como defiende el citado concejal, a quien no se le puede reprochar una transparencia con los medios siempre que se le pregunta por cualquier cuestión de su área y que se pecaría de inocencia si no se supiese que las cuentas municipales en la situación del Ayuntamiento en la actualidad, se palían vía impuestos. Pero se debería colocar en la balanza estos y la actual situación económica media de los ciudadanos, paro incluido. Con esta subida lo que se produce es una repercusión que eleva especialmente los recibos de la zona campo a unas cifras estratosféricas para una zona con las carencias de servicios que «atesora».

Compromís por su parte alude a su disconformidad en el gasto de 600.000 euros en unos terrenos (antigüo minigolf) pero deja en el aire que siendo esa la cantidad que necesita el consistorio para no subir el IBI y que esos terrenos que se dedicarán a aparcamiento público no tienen todo el sentido de la lógica en el lugar donde se encuentran.

Por su parte Gent de Dénia defendida por Mario Vidal tan ligado al Montgó no ha hecho un discurso en consonancia con la postura que siempre ha defendido respecto a los recibos del IBI y una subida que representaba ya sin ella uno de los impuestos más caros del País en esa zona.

Ciudadanos ha tirado por la tangente y ha aludido a una posición muy indefinida que debiera ser más rotunda en cuanto a su abstención por el bien de la modernización de la ciudad, sabedores de que los Presupuestos están aprobados de per sé. Pero se ha quedado en algo muy político y con un fondo poco elocuente.

Queda el PP, que sigue repitiendo su aportación en el Plan que permitió realizar todos los principales cambios que hizo el equipo de gobierno perdiéndose demasiado en el recuerdo cuando tiene un campo opositor realmente importante como partido opuesto al PSOE.

Y queda la costumbre que se ha vuelto política en su máximo grado de medir las subidas en porcentajes que parecen nimios pero que cuando se aplican, el bolsillo ciudadano tiembla y las cifras repercutidas son muy lejanas a esos coeficientes.