El Sindicato de Empleados Públicos Comunidad Valenciana ha ofrecido este jueves una rueda de prensa telemática para adelantar cómo se ha vivido desde primera mano el paso del COVID-19 en las residencias y más concretamente en la de Dénia. Y es que aunque ésta haya sido una de las únicas residencias en no registrar casos de coronavirus, ni en residentes ni en personal se han echado de menos los test PCR, puesto que no se les ha realizado a todos o incluso material.

Andrea Pastor Zorita, enfermero de la Residencia Santa Llúcia de Dénia, aseguraba que en la residencia dianense se ha superado esta primera oleada del coronavirus pero que es imprescindible que tanto en la de Dénia, como en las demás residencias de la Comunitat Valenciana se invierta y se planifique de manera integral las medidas que conviertan la residencia en un baluarte de seguridad, humanidad y calidad de vida, cosa que hasta ahora no se ha estado a la altura.

Es por ello que desde la Residencia Santa Llúcia se ha creado un plan extensible a toda la Comunitat Valenciana, entre la que destacan el compromiso con la gestión pública de la residencia, un proyecto de medicalización de la residencia, la reclasificación profesional y el refuerzo de la plantilla, un proyecto de humanización de los cuidados para garantizar la intimidad de los residentes, un plan de formación continuo para el personal en humanización de los cuidados de atención centrada en la persona, la incorporación de nuevas tecnologías y la creación de un centro de investigación en dependencia y geriatría. Plan que podría financiarse del fondo autonómico que preveé 9.000 millones de euros de destino finalista en Sanidad o del fondo de rescate que propone la Comisión europea, así como de las donaciones altruistas de los ciudadanos

Este plan será trasladado a los máximos representantes tanto políticos como de la sociedad civil a nivel local, autonómico y estatal para conseguir el mayor respaldo al mismo y su máxima visibilidad.

Pastor ha matizado que si no se invierte y se cuida a las residencias la segunda oleada de COVID-19 tendrá unas consecuencias espantosas en las residencias de la Comunitat Valenciana.