Ante el debate suscitado por la acumulación de restos de posidonia oceánica en el mejor recurso que son las playas, desde la Comisión de Territorio y Sostenibilidad de CEDMA, queremos trasladar al debate público nuestra firme apuesta por la conciliación en la gestión de usos turísticos, pero sin prescindir del convencimiento que los dos meses estivales son básicos para nuestra dependiente economía.

Es obvio que las estructuras de posidonia que se acopian en las playas no son basura, es más, ofrecen refugio y alimento a la fauna litoral, así como protegen del acoso erosivo de una costa ya muy alterada en su dinámica de corrientes. Del mismo modo, tampoco podemos caer en la cómoda pretensión de visualizar ecosistemas idílicos, porque la realidad ambiental y económica es otra, y de ahí, el esfuerzo social que defendemos en aras de un entendimiento racional y equilibrado.

En Dénia, sin ir más lejos, disponemos de una planta de compostaje especializada en restos de posidonia, que fue financiada con fondos europeos, por consiguiente, parece lógico seguir abasteciendo a una instalación que ofrece un recurso ideado para mejorar estructuras y texturas de suelos agrícolas y ornamentales.

Igualmente, la defensa a ultranza de posturas extremas, ya sea con la retirada total o la acumulación natural como ribazos del oleaje, no parece que sea la mejor opción al despreciar la variable tiempo. Normalmente, en la posición intermedia está la solución, y si bien somos partidarios de mantener las playas impecables para nuestros generosos visitantes de julio y agosto, también hay que admitir que el resto del año dichas estructuras ayudan a proteger y enriquecer la ecología litoral.

Si tan importante parece ser ahora para algunos, invitamos a que se estudie y programe justificadamente el mantenimiento de tales acopios naturales, conservando incluso todo el año aquellos que pudieran resultar estratégicos para la preservación del ecosistema, o como simples ecotonos de biodiversidad. En todo caso, estas acciones exigen de la pertinente justificación técnica, y de la toma de medidas para la educación ambiental en el tratamiento ordenado de dichos restos.

Tal inquietud debe trasladarse del mismo modo a la vida subacuática, inventariando las praderas de posidonia oceánica y su estado de conservación, tal y como ya ha hecho el Ajuntament de Xàbia mediante el estudio de la Fundación Oceanogràfic, y de esa forma, establecer medidas locales para el fondeo sostenible de embarcaciones de recreo.