Desde que los tribunales de Justicia dejaran a la ciudad de Dénia sin planeamiento urbanístico, ha tenido que pasar un año y medio para recuperar la seguridad jurídica y, con ella, la tan ansiada estabilidad económica y territorial.

Lo que iban a ser unas semanas desde la exposición pública de las Normas Transitorias de la Generalitat, ha terminado convirtiéndose en más de doce meses de incertidumbre y perjuicios para la colectividad. Reuniones, acuerdos, informes, contestaciones, plazos y un sinfín de acciones de lo que ya se denomina, “política del codo con codo”, que, por la información de la que disponemos, no es más que una metáfora de la presunta presión municipal que ha llevado a la Conselleria no solo a renunciar a la urgencia de esta medicina transitoria, sino también a condicionar su propia competencia para la tramitación y aprobación de la norma urbanística.

Preocupación sí, malestar y decepción también. Pero ahora se han transformado en ilusión y esperanza por volver a recuperar la confianza, a pesar de la enorme tardanza del Consell, y de las extrañas maniobras de una Dirección General de Ordenación del Territorio y Urbanismo, quien otorgaba plazos que después incumplía el Ayuntamiento. Este último parece que incorporó de forma extemporánea nuevos informes para conseguir su propósito; doce desclasificaciones que permitieran mantener con vida su Plan Estructural. Aunque, finalmente, la Conselleria acabó obviando la ruinosa pretensión, salvo por un cambiazo de última hora en su web, aceptando tan solo parte de uno de esos doce suelos a desclasificar.

Cuando ya pensábamos que únicamente quedaba publicar, la Generalitat volvió a impacientar innecesariamente a los damnificados ciudadanos, retrasando la publicación del acuerdo de aprobación hasta el límite. Como resultado de todo este incoherente y gravosomodus operandi, nos encontramos con un NUT autonómico vulnerable, y con un Plan Estructural que agoniza en su huida hacia el abismo del fracaso. Los gobernantes locales no reconocerán la realidad, y a buen seguro que nos invitarán a celebrar el Día de la marmota en el próximo mes de agosto, momento en el que caducará definitivamente la fase ambiental del PGE y en el que tendremos que empezar de cero, dedicando más tiempo y dinero público para el recurrente fin. Pero, en el universo electoral la escenificación es un valor y nos harán creer que hay futuro en el ya difunto Plan General.

Con la satisfacción, por fin, de disponer de una norma que rija el maltrecho urbanismo dianense, nos mantenemos en nuestro compromiso ético de exigir transparencia y buen gobierno. Por ello, el miércoles presentamos formalmente dos solicitudes de apertura de comisiones de investigación;  una dirigida a Presidencia de la Generalitat, la otra a la Alcaldía del Ajuntament de Dénia, ambos ejecutivos aficionados a este tipo de remuneradas prácticas analíticas.

Los agentes sociales que participamos en la Plataforma Cívica de Dénia deseamos que nuestra petición de investigación y transparencia sea valorada y aceptada. Además, hemos demandado que sea puesta en conocimiento de los grupos políticos de la oposición, y por supuesto, hemos ofrecido nuestra colaboración como participantes activos en sendas comisiones, porque, en definitiva, somos los ciudadanos quienes tenemos las preguntas que deben ser respondidas y documentadas. Quizá sea esta la forma de superar la oscuridad de tantos intereses políticos que han acabado por contaminar el urbanismo.