Lo que nos afecta de los rifirrafes políticos nacionales

No por estar en una ciudad o pueblo alejados de los rifirrafes actuales de la política nacional, estamos desafectados por ello. Todo lo que viene ocurriendo en este bendito país llamado España a nivel institucional, nos está alejando de una manera vertiginosa de la poca credibilidad política que aún mantenemos. Y directamente esa animosidad se trasmite a nuestra confianza en los mandatarios más cercanos. Entonces, cada error, se convierte en una puya, a veces malsonante, puede que merecida pero puede que no. Y es que estamos viviendo a nuestro modesto entender uno de los peores momentos democráticos de la era constitucional. Que no se entienda que este afirmación responde al nuevo gobierno. Responde a que nunca antes habíamos iniciado una travesía del desierto en la que la gestión del estado apenas existe ante los ataques de unos a otros por cuestiones nimias que, eso sí, tapan otras más profundas en el plano de la corrupción…Gurtel, Eres, 3% catalán, financiaciones irregulares y se las “tiran” al contrario sin sonrojo ni vergüenza.

A la que salta, ya estamos en las redes sociales hincando los caninos en la yugular de nuestros gobernantes locales. Que puede que hayamos ido a menos en cuanto a calidad política. Pero tanto unos como otros, tratan de hacer lo que pueden o buenamente saben, sea mucho o poco. Sí, muchas veces en dirección opuesta a lo que quiere la calle. Y es que ya lo dijo una vez un concejal dianense: “me voy, porque aquí dentro (Ayuntamiento) vivo de espaldas a lo que pensaba cuando era ciudadano de a pié”.  Esa definición pervive lamentablemente en muchísimos casos. Si toda la voluntad que se pone en campañas llenas de teoría que en la práctica de poco o nada sirven y escucharan más a la calle sea del color que fuere, otro gallo nos cantara.

 El día siguiente del DNA*   

El DNA*, hoy por hoy, se ha convertido en apenas dos años, en un reclamo extraordinario para la Dénia gastronómica. La idea del Festival parido por Quique Dacosta es, apoyada por el mar a los pies del evento y un Paseo sin lujos pero único, esa idea que nos falta para asaltar la desestacionalidad tan cacareada y nunca encontrada. Y mirando al semáforo rojo de arriba, entendemos que la imaginación es el poder necesario para conseguir objetivos. Quizá le falte un empujón más en su difusión, que no es poca pero que no es la que debiera en los medios más poderoso del país.Pero el titular va en la búsqueda del día después. De la conservación y limpieza de ese magnifico Paseo. De las podas y mantenimiento que se realiza previamente al Festival. De que las calles necesitan un baldeo constante así como la base y alrededor de los contenedores. Porque el DNA* vive dos días. Pero el ciudadano de a pié vive 363 días.

El Juez Javier Reyes 

Se marcha uno de los Jueces con más carisma que Dénia tendrá nunca. Su destino será el más importante, sin duda. Sus actuaciones han traspasado las fronteras nacionales y sus encajes con las Policías Internacionales, sus intervenciones en Operaciones de altísima escala, le han conferido la etiqueta de una profesionalidad ejemplar y extraordinaria. Pero para los dianenses que hemos tenido el honor de conocerle, nos quedará siempre su cercanía, su personalidad siempre dispuesta incluso ante algún avatar durísimo que tuvo que vivir, el transmitir simpatía y conocimiento. Por ello y mucho más: Javier Reyes, buen viento y buena vela en tu navegar.