Desde luego es el tema de debate diario, largo y tendido cada día en las redes sociales o en cualquier grupo que pone sobre la mesa el uso de las mascarillas en el estado de normalidad que vivimos.

Al igual que en distintos procesos de las Fases que se han ido arbitrando para combatir la pandemia del coronavirus, el uso de las mascarillas ha sufrido una evolución que ha ido del no ser tan necesarias como al ser obligatorias.

Sin embargo una de las cuestiones que al final más provocan el relax que hoy observamos es la determinación de la norma. Llegados al estado llamado de normalidad es cuando Sanidad ha dictado que ahora, en este estado, es cuando mayor vigilancia y prudencia hay que tener. Pero afirma que la mascarilla es obligatoria en espacios cerrados y aquí el quid de la cuestión, y en espacios abiertos cuando no se puede mantener la distancia de seguridad.

En Dénia por ejemplo, un espacio abierto referente es la calle Marqués de Campo, pero se podría citar Loreto, Cop, etc, etc.

Este pasado fin de semana esas calles han registrado un movimiento poco usual desde el confinamiento. Por tanto mantener la distancia de seguridad no es tan fácil y sin embargo hay tanta gente que lleva mascarilla como la que no. Se establece una sanción de 100 euros. La pregunta es que si unos de los artífices de que durante el confinamiento han sido clave para disuadir a los insolidarios, las fuerzas de seguridad, ahora quizá por la situación anímica, económica, o relajada, es cuando no se cumple la norma y no vemos ya dispositivo alguno. Claro que hay que manejar bien la situación en favor del turismo y que no se trata de «leer» que no se quiere que venga el turismo, al contrario. Es más necesario que nunca. No es eso.

Ahora llega el día de las peñas y sí va a haber un dispositivo de seguridad anunciado. Pero la preocupación existe. Los rebrotes también, el miedo de unos y la despreocupación de otros, igualmente.

La cuestión es que cuando se dictan normas escritas con medias tintas, sí pero……al final, se deja abierto un espacio para el pero.

Ya no es cuestión de debatir el sí o el no. Hay una norma, nos guste más o menos, pensemos, que sea más eficaz o que menos. Como hay que pensar en lo que ha ocurrido, que muchos parecen olvidar muy pronto. Y una regreso a ese pasado, ya no sólo en salud, en economía, que vamos a sufrirla y vamos a gritarla, podría ser de un nivel estratosférico.

En quien tiene la potestad de actuar, está la pelota en su tejado.