Media España hostelera clama por la apertura de sus negocios mientras la otra media tiene la fortuna de mantener abiertos sus locales con ciertas restricciones. Todo ello es un debate diario que se ha trasladado con cierta virulencia a las redes sociales.

La situación de los que están cerrados es desesperada. Algunos con la persiana bajada para siempre. Aquí en la Comunitat Valenciana se vive la decisión de la Generalitat de prorrogar el cierre más allá de lo previsto. Y esa imposición ha provocado la indignación de la mayoría. Porque hay una realidad que no se ha hecho pública y que nos gustaría conocer.

Se han remitido una cantidad de brotes de covid de carácter social cuyo número es intolerable, visto lo visto y cómo estamos en todos los guarismos respecto al resto del territorio español: contagios, hospitalizaciones y fallecidos. Y sin embargo todo ello con las restricciones seguramente más duras de todas las que se han impuesto. ¿Entonces?. ¿Cómo se responde a esta cuestión?.

Nos gustaría saber cuantos brotes llamados de carácter social se han producido en los bares. Y esa es una pregunta que teóricamente es fácil de responder porque se remiten a sanidad y esta conoce cómo y donde se han producido. ¡Ojo!, se siguen produciendo y se han producido en número llamativo cuando la hostelería estaba cerrada igualmente.

Sí, la salud es lo primero pero el hundimiento de familias enteras por aquella medida merece un poco más de valoración por parte de quien tiene el mando en plaza.

Decir que el resultado de ese cierre es positivo porque la curva ha comenzado a descender, no es valorable, porque está ocurriendo en los territorios donde la restricción que nos ocupa, no ha sido total. En todo caso, las llamadas a la responsabilidad son mera palabrería, no digo que esté de más. Pero ¿alguien se cree que limitar a dos personas el contacto, se va a cumplir?. O que los cierres perimetrales se cumplen a un cien por cien?. Botellones y fiestas no cesan y la mayoría de estos casos acaban con expedientes que al final no se traducen todos en sanciones ejemplarizantes.

Las personas responsables, lo fueron en la primera ola, lo siguieron siendo en la segunda y en la tercera y lo serán con las que vengan. Estas, afortunadamente son la gran mayoría.

Pero volviendo al principio, hostelería sí, hostelería no, vuelvo a remitirme a que se hagan públicos, no hace falta nombres ni apellidos, dentro de la confidencialidad, donde se producen los brotes de carácter social.