Fue el partido que se esperaba. Ganó el más técnico frente al más físico. Los pegolinos saben a lo que juegan y los dianenses sufren con ese juego de balón a la olla en el que sobre todo los centrales se tienen que multiplicar. Afortunadamente Ferrán siguió en el campo tras cundir la alarma cuando salió a la banda cojeando.

La primera parte fue de ida y vuelta con dos goles por bando y dudas defensivas sobre todo bajo palos que ayudaron a que subieran al marcador los citados goles. Sobre todo en el debe del portero pegolino que no tuvo su tarde.

Se adelantó el equipo visitante con un gol a saque de esquina con un remate de Gimenez de espaldas y sin oposición alguna. Corría el minuto 9. En el 19, similar jugada en la portería contraria que resolvió Panucci de cabeza. El gol desperezó a un Dénia que juega lento con un Beibel que sigue haciendo esperar a la parroquia para demostrar su calidad. Un balón al palo despertó a los locales que se fueron a por el marcador, lo que consiguieron con Guerrero siempre con la caña preparada. Pero poco duró la alegría porque de nuevo, esta vez Rico, sólo en el desmarque empató con el 2 – 2. Era el 36 y el partido concluyó en su primera mitad de ida y vuelta.

Decir que Maxi ocupó la portería esta vez en detrimento de Chiri. De salida y en apenas 8 minutos Panucci fusiló el 3-2. Así y con todo al Dénia le costaba controlar el centro del campo y llegaron los habituales cambios, Javi por un Beibel enfadado pero que sigue sin dar lo que de él se espera y César por Luis. Con ellos los dianenses creaban más peligro ayudados por el juego de balón largo del Pego que no siendo aprovechado era castigado por la contra amarilla. Así llegó el 4 -2 a la media hora, de nuevo de Guerrero.

El partido iba a concluir en el 94 cuando un resbalón de Crespo dejó muerto el balón para que subiera el 4 – 3 definitivo.

Así el equipo de Diego Miñana, bien en los cambios y en el planteamiento, encarrilaba su tercer triunfo consecutivo y le deja a la espera de un nuevo partido en casa contra el Jávea.