La decisión de la Consellería de Sanidad de frenar el pase a la Fase 2 para hacerlo toda la Comunitat Valenciana al mismo tiempo, ha dejado profundas heridas, especialmente en el mundo de la hostelería que debe esperar a abrir sus establecimientos. Y no sólo ellos, si no otros negocios que están limitados por las normas del Estado de Alarma en Fase 1.

Y es cierto que nos encontramos indignados por ello, pero en otro artículo recogemos las sanciones que se han impuesto en las últimas horas, la crecida de casos de infección por coronavirus, sobre todo en comarcas como la Marina Baixa o La Safor. Estos datos dicen claramente que aunque no sean la mayoría sigue habiendo mucha gente que no respeta las normas impuestas. Desde que se permitió las reuniones de 10 personas en domicilios o terrazas ha habido un incremento más que perceptible de grupos que no respetan las franjas horarias de paseo tanto en número de personas como en horarios. Que no van protegidas ni guardan las distancias. Seguramente será incongruente la norma de las 10 personas con aquellos. Pero son las normas.

Se contemplan abrazos, grupos sin distancia, y sí, no tenemos síntomas, pero hay que recordar que hay muchas personas asintomáticas que pueden contagiar a otras. ¡Qué menos que llevar mascarilla!. Pero no, la inconsciencia se ha apoderado de algunos como se demuestra en los partes policiales de cada día y es la perfecta excusa para el frenazo que nos han dado.

Jugamos con la salud pero también con una economía que está pasando una cara factura y lo que nos pasará.

Por eso miramos con envidia a los pueblos de la Marina que con menos de 10.00 habitantes si cumplen con la densidad poblacional, ya podrán ir a pasear sin restricciones ni franjas horarias o entrar en los bares. Xaló, Alcalalí, Parcent, Murla, etc. También es ciero que por ejemplo Pedreguer o Gata aún siendo de esa franja no lo son por densidad.