La cordialidad y la sintonía a la que alude Compromís es evidente que forma parte de la envoltura política. Pero desde los resultados electorales y la oferta de delegaciones a quienes fueron socios de gobierno minoritarios, sigue haciendo mella en esa «sintonía» aludida.

Esta vez fue en el Pleno último del año a cuenta de las alegaciones que todos los grupos apoyaron en defensa del Tren de la Costa y el Tram Gandía – Oliva – Dénia. Sí,porque hubo unanimidad hasta el punto de que los portavoces de cada uno de los grupos leyeron la principal alegación, por párrafos. Pero antes volvieron a enrocarse en otro rifirrafe Rafa Carrió y Vicent Grimalt. Este en unas declaraciones a Montgoradio por la mañana ya dejó claro que Dénia era por lógica e histórica destino final del tren. Incluso no recibió de buen agrado las alegaciones de los empresarios horas antes apostando por la estación junto al peaje de Ondara.

Carrió si bien defendió las prioridades de Dénia comarcalizó más el proyecto y además aludió al gobierno central y al ministro Abalos, a lo que respondió Grimalt que un Alcalde de Comromís (Pedreguer) no se había pronunciado en ese sentido de comarcalidad si no que sólo fijaba su oposición sin sentido a Dénia por ser Dénia. El rifirrafe se amplió en esos reproches hasta que finalmente y por primera vez en una cuestión de tal calibre todos los grupos aprobaron la alegación por unanimidad.