Dos breves indicaciones para empezar que podrían resumir los 96 minutos de ¿partido? que se vivió el sábado en el Diego Mena. Primera, ni siquiera frente a un equipo descendido y con jugadores obviamente que ni siquiera entrenan se puede salir con la plena seguridad de que el partido está ganado de antemano. Segunda: la máxima de un equipo que aspira al título, que no juega ni copas ni otras competiciones, es salir con su once tipo y luego según venga ya se verá. Pues no, todo se hizo al revés. Los jugadores que no gozan de continuidad acaban por demostrar que no rinden igual. Dejar a Panucci en el banquillo, poner dos laterales que no vienen jugando y meter dos medio extremos que tampoco juegan un partido completo es entregar medio partido de entrada. Claro que era el Canals, un equipo que de enfrentarse a uno de los punteros de la Liga de veteranos aficionados hubiera sido hasta goleado. O tal vez no tanto porque le dio una autentica lección al Dénia de cómo hay que entregarse en un partido. Y eso que la falta de entrenamiento les tuvo con subidas de gemelo y calambres, la mitad del partido en el suelo. Es cierto que los goles fueron de pachanga. El primero un 0 a 1 que dejó helado a los pocos espectadores que fueron al campo y por cierto, o cambia la cosa en casa, o aún seremos menos. El gol despertó a lo amarillos y a su dirección poniendo a Panucci y César en juego por un Renzo y un Josep que no están ni mucho menos en su mejor momento. Pero sólo Javi que empató por su cuenta y porque debió sentir vergüenza torera, se metió casi dentro de la portería rival. Lo que había que hacer y no se hizo desde el principio. Ya con Ribes y a la desesperada, Alex la pifia y llega el 1 a 2. Y otra “chambá” maquilló un resultado de empate a dos dejando un mal sabor de boca que se repite en casa y que toca a rebato. Es dura la palabra esperpento, sí, pero que alguien busque una definición alternativa, porque nosotros no la encontramos. La pérdida de confianza se consolida y sólo los técnicos primero y luego los jugadores han de ser capaces de revertir la situación so pena de ennegrecer el futuro con la decepción más grande vivida en los últimos años. Y todo ello en base a que creemos que el CD Dénia es con diferencia el grupo humano con mayor calidad de todos.