Cuando hace varias semanas se habían definido las dos finalistas para la Copa del Rey 2018-19, cuyo partido decisivo se jugaría en el estadio Benito Villamarín de Sevilla, pocos se hubieran imaginado que el Valencia de verdad pudiese ganarla. Sin embargo, tras los terremotos de las últimas semanas en el seno del Fc Barcelona y la confianza que los Che han cogido tras sellar el pase a la próxima edición de la Champions League, los equilibrios se han ido modificando y por esta razón los hombres de Marcelino se han acabado imponiendo sobre los de Valverde.

La final del sábado pasado en Sevilla ha sido un claro ejercicio de dedicación y de fe del Valencia, que ha puesto el pie en el acelerador desde el primer momento y en el primer tiempo ya mandaba por 2 a 0 gracias a los goles de Kevin Gameiro y de Rodrigo Moreno. Desde el saque de inicio se ha notado que el equipo levantino le tenía muchas más ganas a esta copa que el conjunto catalán, que además tuvo que hacer frente a la baja de Luis Suárez, que pasó por el quirófano hace unos días por unas molestias en la rodilla.

El Valencia, que ha conseguido su octava Copa del Rey de siempre, se impuso gracias a la labor táctica de Marcelino, que le ganó la partida a un Valverde cada vez más cuestionado y cada día más en peligro según la opinión pública blaugrana. Está claro que las ausencias de Suárez y de ter Stegen, uno de los mejores porteros del mundo, han influído en el desarrollo de un partido en el que el Barça era favorito pese a todo pero se ha visto arrebatar la copa por un Valencia más compacto y más unido en perseguir el gran objetivo. El mismo Messi, que acaba de ganar su sexta Bota de oro y tal vez gane también pronto su sexto Balón de oro, ha estado poco fino en los momentos decisivos, aunque sus compañeros no han conseguido acompañarlo. La derrota por 4 a 0 en Liverpool en la semifinal de vuelta de la Champions League ha dejado una secuela enorme en el equipo blaugrana, que ha visto esfumarse la posibilidad de un triplete que hace tres semanas parecía algo más que asequible. El batacazo europeo ha supuesto un duro varapalo en el momento y ha tenido repercusiones en los siguientes partidos. Incluso para Messi ha sido “peor que la final del mundial 2014” como dijo en rueda de prensa.

El Valencia se lleva entonces un triunfo más que merecido por cómo ha ido a buscar y por la entrega puesta en la gran final. El triunfo es sobre todo de un crack como Dani Parejo, centrocampista de orden y de calidad, además de capitán, que ha logrado finalmente ganar un título con el equipo que más ha creído en él. Esta Copa del Rey puede ser un trampolín importante para el Valencia, que cierra así una muy buena temporada.