El próximo verano, está previsto, que se limite la entrada de personas a la Cova Tallada a 355 personas diarias. Además, y con el fin de evitar la masificación de gente en la zona, se harán cinco turnos al día.

Esta decisión se ha tomado después de salir a la luz el estudio de una alumna de biología, en el que se detalla que una media de 437 personas visitaron la Cova tallada las mañanas entre la segunda quincena de julio y la primera de agosto, además de las 88 embarcaciones de media diarias en kayak.

El aumento de personas ha llevado a la alteración del ecosistema de la zona, por los residuos, además de los daños en la superficie de las rocas por embarcaciones y dónde se han visto afectadas varias especies marinas, así como flora.