Sin que este sea el caso, la reflexión invita a seguir las últimas advertencias que las autoridades sanitarias están insistiendo estos días.

En Dénia, es evidente que el uso de la mascarilla es norma general, a pesar de los casos en los que todavía se resisten, especialmente en espacios abiertos a pesar de que la orden es llevarla también en ellos. Pero la gran preocupación se centra en los grupos especialmente de adolescentes, fiestas y botellones aunque sigue vigente las reuniones de no más de 20 personas.

¿Qué ocurre?. Pues que esa insconsciencia lleva a que esos más o menos jóvenes, acaban en sus domicilios, muchos son asintomáticos y es ahí donde viene el problema, puesto que los mayores son más propensos a contagiarse y luego acuden a sus centros de trabajo pudiendo precipitar la cadena que se ha visto en otros municipios.

Hasta ahora el Departamento de Salud de Dénia sigue siendo uno de los que mejores datos presenta. Sin embargo, las redes sociales, con el caso de la Residencia, como suele ser, habitual, se lanzan a especular.

No se puede ni debe demonizar a los jóvenes únicamente, pero en estos momentos, la distancia social es la clave par evitar lo que cada día se parece más a una segunda oleada. De ahí que el Consell haya promulgado una orden de establecer mayores medidas de control de grupos.