El Diego Mena esperaba a un Alginet irregular construído para no estar en el lugar que ocupaba, pero demostró esa irregularidad y no fue ni con mucho el renacido que se podía espera. La prueba es que Maxi fue un invitado de piedra en la primera mitad. Una parte en la que los dianenses dominaron al rival e incluso consiguieron ponerse por delante en el marcador en una jugada embarullada en la que Josep fue el más listo.

Este Dénia poner muchas ganas y garra para suplir la calidad y la falta de gol pero eso unido al físico de los que van a tener todos los minutos, caso de Jordi, acaba por pagarlo el equipo. Y así fue. En la segunda mitad los visitantes se espabilaron y comenzaron a llegar fácil. Claro que los dos goles fueron casi un regalo. Un penalti que pareció claro evitó el empate. Y como en cada partido hay que aprovechar la veteranía de Roberto Navarro y su pillaría. Pudo marcar, pero el equipo estaba fundido y sólo respondía a base de arreones, sin mayor peligro con lo que no hubo tiempo para más y se consumaba una nueva derrota que en casa se salda sin conocer la victoria. Lo peor ahora es el calendario, así que vienen tiempos complicados a pesar de que las diferencias en la tabla son nimias por el momento.