Este título no es un sagaz escrito de inteligencia superior. Es la realidad cruda y dura, de un ejecutivo que comenzó su andadura conquistando muchos frentes a base de campañas ciudadanas esperadas y sobre todo un Alcalde que respondía en la calle y a todos los colectivos, presencialmente, cosa que me consta sigue haciendo. Había cambiado la cerrazón del anterior gobierno popular. Pero llegaron las obras y sobre todo la ejecución de la nueva estación y el rédito conseguido se ha venido abajo de forma considerable. Faltaba la salida al frente de Compromís pidiendo perdón y mirando de soslayo al departamento de Urbanismo y a su titular, lo que a pesar de no haber respuesta directa, ha causado una importante brecha entre ambos partidos gobernantes. La empresa ejecutora sabemos que se llama BINARIA y que lleva a cabo las obras también de la Calle Colón y en adelante las de La Mar. Tras el ritmo de las obras de Colón y la chapuza de los autobuses, es lógico que los vecinos y comercios de esta última calle, estén que no les llega la camisa al cuerpo. Lo que se le exige ahora al ejecutivo como exige Compromís y a estos por tanto también, es que aclaren lo que no es público. Tenemos el nombre de la empresa. Pero no el del Proyectista,el ejecutivo sí, sobre el que debe recaer la responsabilidad pedida. Porque si no es así nos vemos obligados a pensar que se trata de una salida “política” al conflicto y que como siempre no se depurarán responsabilidades. Para más inri, dos novedades más enturbian el caso. Una, la descubre el periódico CANFALI cuando publica el proyecto que diseña el arquitecto municipal Rogelio Mira, lógico y razonado y afirma que la edil de urbanismo no lo acepta y se aprueba el actual totalmente contrario al propuesto por aquél técnico. Y dos, sobre la marcha, todo el mundo delata que no se va a poder maniobrar en ella, pero sigue desarrollándose el proyecto tal cual. Ahora se empiezan a corregir los errores que se puedan que no serán todos, lo que significa desembolsar un dinero extra que paga el contribuyente. Y tampoco es excusa que se hable de provisional cuando su coste impide en los años venideros hacerla definitiva. Respecto a las culpas que el ejecutivo hace recaer en el PP porque todos los proyectos redactados estaban mal, menos el de la estación de la discordia, los populares han saltado como un resorte para echar más leña al fuego.

Por todo ello, lo dicho. El ejecutivo tiene que dar nombres y actuar en consecuencia. Las reuniones que va a mantener con la empresa de poco sirven a no ser que se haga cargo del dinero extra a gastar. Lo de las obras es otra historia que seguramente olvidaremos para alabarlas cuando Dénia experimente el cambio que debe resultar de todas ellas. El ejecutivo ha arriesgado su crédito y le puede pasar factura aunque esté todo listo antes de elecciones y más si como se asegura las obras han de estar acabadas antes de que acabe el año. No se le puede tildar de inmovilista ni de cobardía. Pero tampoco se ha estado a la altura en la vigilancia de los plazos sabiendo que Consellería vive en el “limbo” de Valencia. Semana pues trascendente, la que estrenamos.